ANTISIONISMO VS ANTISEMITISMO
POR DRYA

Es una costumbre reiterada por los propagandistas y publicistas pro-israelíes el sostener que el antisemitismo es igual a la judeofobia y algo similar a la oposición al sionismo. Persisten en esta confusión no por ingenuidad, sino por la simple posición de negar, de no reconocer al otro ni a sus motivos ni sus razonamientos, puntualicemos:

En resumidas cuentas, dejando ahora de lado el sionismo espiritual de Ahad Haam y otras variedades, el sionismo es el movimiento político destinado a conseguir el establecimiento de un Estado judío en Palestina. Esto, que no dice gran cosa a primera vista, es un programa nacido al abrigo del imperialismo y que únicamente mediante la violencia extrema, el robo planificado y el racismo institucional puede realizarse. Ese Estado no se estableció en una tierra vacía y sin dueño, sino en una tierra poblada desde siglos atrás por personas, en su gran mayoría musulmanas, pero también algunas judías y cristianas, que fueron desposeídas de aquélla y expulsadas y a las que se privó de sus derechos humanos. La violencia extrema, por tanto, está en el origen del Estado de Israel. Se les expulsó por la fuerza de las armas para que sus propiedades y el control político sobre la tierra pasaran a manos de los recién llegados, quienes debían ser exclusivamente judíos sionistas. Desde ese primer acto, todos los demás realizados hasta hoy por los sionistas han sido igualmente violentos y contrarios a los derechos humanos, ya que se destinan a consolidar y a ampliar la primera injusticia, algo a lo que se resisten las víctimas.

Esos actos incluyen la represión salvaje de los palestinos, la limpieza étnica mediante diversas medidas económicas, sociales y políticas, la amenaza constante de nuevas agresiones y el uso intensivo de propaganda sionista. Ésta tiene dos frentes principales: el primero es presentar a las víctimas de su agresión, los palestinos, como agresores (hoy día como terroristas islámicos) y el segundo es presentar a los opuestos al proyecto sionista, los antisionistas, como antisemitas.

Es claro que los sionistas tienen algún éxito con su propaganda porque aún hoy, cien años después del inicio del sionismo, todavía hay personas que están confundidas respecto del antisemitismo y el antisionismo.

Sin embargo, la gravedad de la agresión sionista en Palestina, conocida en todo el mundo, hace cada vez más insostenible la imagen propagandística de Israel como Estado democrático, cumplidor de la ley internacional y defensor de los derechos humanos. Por eso mismo quizás no tarde mucho en llegar el día en que el proyecto sionista fracase tan violentamente como empezó y con la desaparición de Israel el antisionismo deje de tener sentido. Cuando ese momento llegue nadie tendrá duda alguna de quiénes son realmente los antisemitas, si es que aún existen.
Semitismo no es sinónimo de judaísmo. Esta palabra se refiere a las doctrinas morales, instituciones y costumbres de los pueblos de lenguas semitas.

En la Biblia, en el libro del Génesis se encuentra la genealogía de los pueblos semitas. Los antiguos pueblos de habla semítica incluyen a los habitantes de Aram, Asiria, Babilonia y Canaan (incluidos los hebreos y fenicios). Las poblaciones actuales que tienen lenguas semíticas incluyen a los árabes, los judíos, los palestinos, los etíopes, los arameos, los libaneses y a comunidades del norte de Irak.

De la misma forma, existen numerosas personas en todo el mundo que son antisionistas y no albergan sentimientos antisemitas, y los judíos de izquierda radical en Occidente son un buen ejemplo de ello. Por último, el antisionismo no es antisemitismo, porque éste es una forma de racismo contra un grupo de gente, mientras que aquél es una forma de resistencia contra una determinada forma de Estado. Afirmar que el antisionismo extendido mundialmente perpetúa los sentimientos antisemitas contra los judíos que viven en diversos países es simplemente una basura. Los judíos de Israel han de asumir cierta responsabilidad ante las actuaciones de su Gobierno, y si es cierto que no las apoyan, es preciso que hagan algo y así poder ser juzgados por sus actos. Y los judíos que viven en la diáspora deberían ser juzgados por sus opiniones y sus hechos, y no por los de un distante Gobierno que lleva a cabo una política de apartheid, supuestamente en nombre de todos los judíos del mundo, los cuales, en realidad, no tienen nada que ver con eso.

Pese a carecer de toda base étnica y al igual que sucedió con el término "ario", la voz semita transfirió su significado lingüístico original a un nuevo significado racial, especialmente con la creación y utilización de un término antagónico.

El "antisemitismo" es un fenómeno que se origina a fines del siglo XIX, comienzos del XX en Europa central y especialmente en la Rusia zarista y sus zonas de influencia.
El antisemitismo surgió en todos esos países como un producto diseñado para enmascarar las crisis económicas y políticas propias de un desarrollo capitalista tardío junto a instituciones políticas y de organización social decadentes.
Cada vez que estas crisis se presentaban, el régimen zarista respondía con "pogroms", esto es, acciones violentas y criminales organizadas desde el estado ruso contra las colectividades judías, ensañándose especialmente con los estratos más pobres de la judería.
Los pogroms eran realizados por la policía del zar, sus servicios parapoliciales y bandas de delincuentes. El objetivo era desviar hacia los judíos la ira, la indignación y rebeldía de los pueblos ante las hambrunas, la miseria y las guerras causadas por gobernantes autócratas y absolutamente incompetentes para resolver los problemas de su gente y de su tiempo.
En síntesis: los judíos eran el "chivo expiatorio" de las grandes crisis de Europa oriental.
El "sionismo político" nació con "Auto emancipación" y "El Estado Judío", fue una de las tantas corrientes políticas de la judería europea, una corriente que pretendía ser el mar que reuniría a todas las aguas que se agitaban en las distintas colectividades, pero en sus orígenes era una ideología muy minoritaria y además duramente criticada por los propios judíos.
El sionismo sostenía que la única solución para los judíos era emigrar de los países en que residían, irse de todas esas naciones en las que estaban exiliados y maltratados, había que tomar una decisión planificada para arribar a un territorio "sin gente" con la autorización y reconocimiento de los imperios dominantes y construir allí el propio estado mediante el renacimiento del nuevo hombre hebreo.
El estado de los judíos y para los judíos bien podía lograrse, según los sionistas, colonizando territorios de Palestina o de la Argentina o de Uganda.
En una segunda etapa, los sionistas descubrieron el poder mítico, atractivo y unificador de las distintas líneas del pensamiento sionista si el objetivo territorial era Palestina, en aquel entonces bajo el poder del imperio otomano.
Los sionistas pretendían sintetizar todos los recursos disponibles en la búsqueda de soluciones activas, concretas y finales al problema judío, soluciones que estaban más allá de la idea abstracta del amor a Sion, la nostalgia milenaria por Jerusalem y la espera de la llegada del Mesías.
El ideario político del sionismo era pregonado por extraordinarios intelectuales y periodistas judíos de Europa occidental (Theodor Herzl, Max Nordeau, Israel Zangwill, Moses Hess y otros) era sostenida por algunos judíos que habían triunfado en la banca, o en la alta industria y el gran comercio de Inglaterra, Francia, Alemania, Austria y USA (Sir Moisés Montefiore, Edmond James Rohschild, el Barón Maurice De Hirsch; Jacobo Schiff, Felix Warburg, Walter Rathenau, Max Loeb y otros multimillonarios).
Antisemitismo-Sionismo fue la paradojal dualidad que se evidencia al analizar el surgimiento de la idea fuerza y los motivos de cada una de las olas inmigratorias hacia Palestina y esta retroalimentación se mantuvo hasta el año 1967.
Las persecuciones sufridas por el criminal antisemitismo, las expulsiones debidas a la guerra y especialmente el Holocausto fueron las causas eficientes para que la mala conciencia de Europa, la URSS más sus países satélites y América del Norte con su zona de dominación latinoaméricana decidieron mediante la Organización de las Naciones Unidas de manera ilegítima y antijurídica la partición de Palestina y así se concretó en 1948 el objetivo central del sionismo.
Quienes nos oponemos al sionismo lo hacemos desde dos planos: a) no estamos de acuerdo con el contenido ideológico o doctrinario que le sirve de fundamento, porque es reactivo a un fenómeno que no es su verdadera causa, responde a una concepción tribal, excluyente y errónea y b) nos oponemos a la praxis que lo caracteriza en el ejercicio del poder estatal porque está basado en acciones antidemocráticas, racistas, expansionistas, brutalmente agresivas y moralmente injustas.



moro dijo
buena info...lastima que a nadie le inetrese......
7 Mayo 2010 | 07:41 AM