LOS CENSORES DE INTERNET
POR HEREJE

Prohíben páginas de redes sociales y el intercambio de mensajes
La lucha por la libertad de información es cada vez más frecuente en la Internet. La tendencia general es que un número cada vez mayor de países refuerce el control, frente a un crecimiento de la capacidad de movilización de los netciudadanos, siempre más creativos y solidarios.
Plataformas diseñadas específicamente para filtrar, bloquear y "hackear" contenidos web y leyes represivas que amedrentan a usuarios son algunos mecanismos utilizados mundialmente para detener la ventana noticiosa de Internet. Cuando la intención es reprimir y censurar, los Gobiernos afinan sus estrategias para impedir que una información que atente contra sus políticas de Estado sea divulgada.
Anualmente Reporteros sin Fronteras (RSF) recopila una lista detallada de las medidas represivas, la censura y la limitación para navegar. En China están unos 40 mil empleados del Estado encargados de vigilar la información que circula en internet. Existen una serie de palabras prohibidas controladas con moderadores antes de entrar a la red.
El tema de la masacre de Tiananmen en 1989, es un salto histórico para los chinos, una generación desconoce los sucesos. Cualquier sinónimo, homónimo y relacionado con la ola de protestas estudiantiles no existe en el servidor de los cibernautas chinos, acota RSF. Adicionalmente, las empresas extranjeras han sido obligadas a seguir la tendencia represiva. Google China está censurado desde 2004, mientras que Yahoo y Skype permiten a las autoridades interceptar sus comunicaciones.

También Vietnam ha designado ciberpolicías que filtran contenidos "subversivos". Además ha legislado que el Estado tiene la libertad de reprimir cualquier actividad que perjudique los intereses nacionales. Aunque los vietnamitas utilizan con preferencia los servicios de Google y Yahoo, las autoridades las bloquean cuando lo consideran oportuno. Cualquier forma de oposición en línea está prohibida. Las autoridades tienen previsto crear una ley de cooperación para regular los contenidos de los blogs que dependen de plataformas extranjeras. Asimismo impiden a los blogs difundir artículos de prensa, solo sirven para publicar información estrictamente personal.
Limitan a las mujeres

En el caso de Irán, uno de los países de Medio Oriente con mayor penetración de Internet también tiene liderazgo sobre su control y represión. Durante las elecciones presidenciales de 2009 la censura fue masiva, especialmente en páginas de líderes opositores que competían con Mahmoud Ahmadinejad. Las autoridades consideran que Internet es un movimiento de subversión. Incluso blogs que luchan por los derechos de las mujeres han sido bloqueados porque "atentan contra la seguridad nacional".
Ejemplos como este se repiten en el mundo árabe. En Arabia Saudí, régimen teocrático con una monarquía absoluta, mantienen un estricto control sobre los principios islámicos y sus normas sociales.

Las mujeres tienen derechos limitados, no pueden trabajar en tiendas ni conducir, tampoco pueden exigir mayores beneficios a través de la red. Recientemente fue bloqueado un espacio que aboga por los derechos de las mujeres, por considerarlo contrario a la política oficial.
Prohíben chat cibernauta

Además de considerar el intercambio de mensajes en línea como inmoral o delito -Arabia Saudí y Siria- también es castigado el hecho de divulgar información sobre los gobiernos de Myanmar, China, Corea del Norte y Túnez en páginas informativas del exterior. Por esto, en la mayoría de estos países han bloqueado o suspendido de sus servidores las páginas de redes sociales o buscadores internacionales -Facebook, YouTube, Google, Yahoo, Skype, Amazon. Adicionalmente, las páginas sobre los derechos humanos están fuera del alcance del ciudadano común.
¿La censura es imposible en Internet?

Un "viejo" tópico ciberlibertario dice que la censura es imposible en internet. Si alguien sufriera el zarpazo censor del gobierno de su país, podría trasladar su servidor o su sitio web a otro país en el que la libertad de expresión estuviera adecuadamente protegida. Y todo ello sin moverse físicamente de su lugar de residencia. La red no tiene fronteras y la ubicación de la información, tampoco. Si esto fuera cierto, no habría de qué preocuparse.
Pero no es cierto. En primer lugar, porque la red no es un mundo totalmente independiente del mundo material, sino que forma parte de este último. Las autoridades de un país pueden clausurar un servidor y confiscarlo, como así ha sucedido, por ejemplo, en Italia. En países dictatoriales, como China o Afganistán, un conjunto de leyes, controles policiales e infraestructura de telecomunicaciones puede levantar barreras que aíslen la red de ese país del resto de la red global. Podemos discutir acerca de la eficacia de estos controles, pero no de su existencia ni de sus consecuencias: sitios web y servidores cerrados, espacios de internet inaccesibles, internautas encarcelados...
No es cierto, en segundo lugar, porque, aunque podamos trasladar nuestro servidor o nuestro sitio web a otro país, eso no quiere decir que no hayamos sufrido los perjuicios de la censura. Y, peor aún, no quiere decir que cualquiera pueda buscar y encontrar ese camino de escape. Las fuerzas censoras --gubernamentales o privadas, o ambas en comandita-- pueden tener largos brazos. De hecho, los tienen.

Los contenidos ilegales pueden variar ampliamente entre los diferentes países. Los regímenes dictatoriales suelen criminalizar las ideas disidentes y opositoras al régimen; muchos países con regímenes islamistas prohíben un amplio abanico de "ideas occidentales''. Pero, incluso entre países con regímenes democráticos, existen también diferencias importantes. Algunos, por ejemplo, persiguen la distribución y la posesión de pornografía infantil, como es el caso de Estados Unidos, otros solo prohíben la distribución, como en el Estado español, y otros no penalizan ni una cosa ni la otra, como sucede en algunos países del Sudeste asiático. Otro ejemplo bien conocido es la prohibición, existente en Alemania y Francia, de expresar ideas y símbolos nazis, algo perfectamente legal en Estados Unidos.
Estas discrepancias entre las jurisdicciones nacionales plantean problemas muy serios a la regulación de estos contenidos en la red global. Son problemas de muy difícil solución, porque están vinculados a la historia y a las tradiciones políticas de países democráticos soberanos. La búsqueda de una "armonización'' legislativa parece un objetivo inalcanzable.

Cada vez más Estados crean legislaciones represivas y empiezan a aplicarlas. Las democracias occidentales no escapan de esta lógica de regulación del Net. En nombre de la lucha contra la pornografía infantil o por el respeto del derecho de la propiedad intelectual, leyes y decretos fueron adoptados o están revisándose en Australia, Francia, Italia y Gran Bretaña. A nivel internacional, el acuerdo ACTA, destinado a luchar contra la falsificación, se negocia de manera confidencial, sin consultar a las ONG ni a la sociedad civil. Podría instaurarse medidas que potencialmente atentan contra la libertad, como la instauración de un sistema de filtrado no sometido a una decisión de justicia.
Los países escandinavos toman un camino distinto. En Finlandia, el decreto nº732/2009, que entrará en vigor el 1 de julio de 2010, convierte el acceso a Internet en un derecho fundamental de todos los ciudadanos. Conforme a dicho texto, cada ciudadano deberá beneficiarse de una conexión de por lo menos 1 megabit. En 2010, deberá ser como mínimo de 100 megabits. Por su parte, el Parlamento islandés examina actualmente una propuesta de ley ambiciosa, "Icelandic Modern Media Initiative" (IMMI), destinada a proteger las libertades en la Internet, garantizando así la transparencia y la independencia de la información. En caso de adoptarla, Islandia se convertiría en un paraíso cibernético para blogueros y los periodistas que trabajan en la red.

Las presiones internacionales también cuentan. Los intereses geoestratégicos de las grandes potencias también se expresan en la Web. En enero de 2010 Estados Unidos elevó la libertad de expresión en Internet a la categoría de prioridad, por encima de su política exterior. Queda ver cómo el país aplicará esa estrategia en sus relaciones exteriores y cuál será la reacción de los países concernidos.
Algunos de estos países buscan impedir a toda costa que sus ciudadanos tengan acceso a Internet : Birmania, Corea del Norte, Cuba y Turkmenistán. Entre los "países bajo vigilancia" se encuentran algunas democracias. Australia, por la próxima implantación de un sistema avanzado de filtrado de la Web, y Corea del Sur, donde leyes muy estrictas controlan a los internautas, cuestionando su anonimato e incitando a la autocensura.
Turquía y Rusia también están en la lista de "países bajo vigilancia". En Rusia, después del control ejercido por el Kremlin sobre la mayoría de los medios de comunicación, la Internet se ha convertido en el espacio más libre de intercambio de información. Mas su independencia está amenazada por arrestos y persecuciones a blogueros, así como por bloqueos de sitios "extremistas" que no siempre lo son. La propaganda del régimen está cada vez más presente en la Red. Existe un verdadero riesgo de que la Internet se convierta en una herramienta de control político.
En Turquía, los temas tabús giran principalmente en torno a Ataturk, el ejército, la cuestión de las minorías (kurda y armenia principalmente) y la dignidad de la Nación. Por esa razón, miles de sitios como YouTube, están bloqueados, lo que suscita protestas. Los blogueros e internautas que se expresan libremente sobre esos temas se exponen a represalias, sobre todo judiciales.
Queda por delante una larga lucha entre los ciudadanos libres de Internet y los que quieren limitarlos o eliminarlos.
